Altar de la Ofrenda

Marcos 12:41-44 (BTX)

Y sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba cómo la gente echaba cobre en el arca. Y muchos ricos echaban mucho, pero llegando una viuda pobre, echó dos blancas, lo que es un cuadrante. Y llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta pobre viuda echó más que todos los que están echando en el arca de las ofrendas. Porque todos echaron de lo que les sobra, pero ésta, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento.

Intercesión

Salmos 141:2 (BTX)

Mi oración está aquí como incienso en tu presencia, Mis palmas elevadas como ofrenda de la tarde.

Apocalipsis 5:8 (BTX)

Y cuando tomó el rollo, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero, teniendo cada uno una cítara, y tazones de oro llenos de incienso, que son las oraciones de los santos.

El Buen Samaritano

Ayuda humanitaria, especialmente a los ni√Īos de la calle.

Lucas 10:25-37 (BTX)

El buen samaritano

Y he aqu√≠ un int√©rprete de la ley se levant√≥ y dijo, para probarle: Maestro, ¬Ņhaciendo qu√© cosa heredar√© la vida eterna?¬†√Čl le dijo: ¬ŅQu√© est√° escrito en la ley? ¬ŅC√≥mo lees?¬†Aqu√©l, respondiendo, dijo: Amar√°s al Se√Īor tu Dios con todo tu coraz√≥n, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu pr√≥jimo como a ti mismo.¬†Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivir√°s.¬†Pero √©l, queriendo justificarse a s√≠ mismo, dijo a Jes√ļs: ¬ŅY qui√©n es mi pr√≥jimo?¬†Respondiendo Jes√ļs, dijo: Un hombre descend√≠a de Jerusal√©n a Jeric√≥, y cay√≥ en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiri√©ndole, se fueron, dej√°ndole medio muerto.¬†Aconteci√≥ que descendi√≥ un sacerdote por aquel camino, y vi√©ndole, pas√≥ de largo.¬†Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y vi√©ndole, pas√≥ de largo.¬†Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de √©l, y vi√©ndole, fue movido a misericordia;¬†y acerc√°ndose, vend√≥ sus heridas, ech√°ndoles aceite y vino; y poni√©ndole en su cabalgadura, lo llev√≥ al mes√≥n, y cuid√≥ de √©l.¬†Otro d√≠a al partir, sac√≥ dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cu√≠damele; y todo lo que gastes de m√°s, yo te lo pagar√© cuando regrese.¬†¬ŅQui√©n, pues, de estos tres te parece que fue el pr√≥jimo del que cay√≥ en manos de los ladrones?¬†√Čl dijo: El que us√≥ de misericordia con √©l. Entonces Jes√ļs le dijo: Ve, y haz t√ļ lo mismo.

La respuesta de Jes√ļs “Amar√°s a tu pr√≥jimo como a ti mismo” nos constri√Īe para ayudar por lo menos al mismo n√ļmero de ni√Īos como ovejas restauradas tenemos en la iglesia.